Es bien conocido que los desencadenantes de la migraña son una combinación de factores ambientales y genéticos. Por un lado, diferentes estudios han identificado variantes genéticas muy importantes en la multiplicación de las migrañas en una misma familia. Por otro lado, existen también factores ambientales que pueden dar lugar a estar crisis, como factores psicológicos, malos hábitos del sueño, aspectos hormonales e, incluso, la dieta.

En ese sentido, la dieta ha sido foco de discusión como un posible desencadenante de la migraña. La identificación de los posibles desencadenantes dietéticos de la migraña ha surgido como consecuencia de diferentes actos como evitar consumir un producto o alimento.

Si bien es cierto que algunos desencadenantes parecen ser comunes entre la población con migraña, muchos otros son exclusivos en algunos pacientes. Ayudar a identificar qué alimentos se encuentran detrás de las crisis de migraña es una tarea valiosa que puede ayudar a afrontar la enfermedad.

Sin embargo, tal y como se argumenta en un artículo publicado en la prestigiosa revista Neuropsychiatric Disease and Treatment, todavía no existe una dieta particular para la migraña que se base en una evidencia sólida, lo que abre nuevas vías de investigación para confirmar la eficacia de aplicar patrones dietéticos en personas con este dolor de cabeza.

También es importante tener en cuenta las comorbilidades. Precisamente, la migraña está asociada a trastornos cardiovasculares y psicológicos, poniendo de manifiesto la necesidad de estudiar las intervenciones dietéticas que pueden ser también beneficiosas para este tipo de dolencias. Las recomendaciones dietéticas para la migraña pueden ayudar en el control inmediato, la progresión lenta o la prevención de comorbilidades relacionadas directamente con la dieta, como la obesidad, la diabetes y enfermedades cardiovasculares. Estas recomendaciones a menudo se incluyen en una modificación más amplia del estilo de vida, que incluye tener una buena higiene del sueño, manejar el estrés, practicar ejercicio regular o dejar de fumar.

Y es que mantener un estilo de vida saludable y seguir un tratamiento parece ser la clave que ayuda a controlar y a frenar las crisis de migraña en la gran mayoría de las personas migrañosas.

Implementar un cambio en la dieta requiere de una evaluación cuidadosa hecha por nutricionistas y profesionales de la salud, que busquen una equidad entre comer de forma saludable y evitar una crisis de migraña. De hecho, es importante tener en cuenta que la cantidad de comida también puede verse influenciada por ubicaciones geográficas y por factores culturales y religiosos. Estos factores deben considerarse e informarse en estudios futuros de cualquier posible relación bidireccional entre la migraña y la dieta.

Desde AEMICE os recordamos que una buena forma de detectar si hay alimentos que favorecen las crisis de migraña es haciendo un diario de síntomas, donde se recoge la fecha y hora del dolor, las horas de sueño, cómo estabas y qué estabas haciendo antes del ataque, la duración del dolor y, por supuesto, qué has comido y bebido las 24h antes del ataque. De esta forma, si identificas que, por ejemplo, siempre que has tenido crisis de migraña has consumido algo concreto previamente, puedes intentar eliminar ese alimento de tu dieta y ver si con esta eliminación mejora la frecuencia de las crisis.

Recuerda consultar estos detalles siempre con tu médico.


Fuente:

  • Gazerani, P. (2021). A Bidirectional View of Migraine and Diet Relationship. Neuropsychiatric Disease and Treatment, Volume 17, 435–451. https://doi.org/10.2147/ndt.s282565