¿Alguna vez has escuchado a hablar de la cefalea cardíaca? Este tipo de cefalea hace referencia a aquellos casos de dolor de cabeza que se producen por el esfuerzo físico en el contexto de una isquemia miocárdica.

Según la International Headache Society, la cefalea cardíaca es similar a la migraña y se agrava con la práctica de ejercicio físico cuando ha habido previamente una cardiopatía isquémica, es decir, una enfermedad provocada por el deterioro y la obstrucción de las arterias del corazón. En la mayoría de los casos, la cefalea cardíaca presenta un dolor moderado o severo y va acompañada de náuseas, pero no de sonofobia (fobia al ruido) o fotofobia (fobia a la luz), lo que hace que sea más fácil de diagnosticar y diferenciar de otros tipos de cefalea, como la migraña.

Entonces, ¿por qué ocurre esta cefalea?

Para poder explicarlo debemos centrarnos en un ejemplo.

Imagina a una mujer de 74 años, con hipertensión, diabetes tipo II y dislipemia (concentración anormal de lípidos y lipoproteínas en la sangre) que acude a urgencias por una cefalea de 3 semanas de evolución. Cuando le preguntan por los motivos explica que la cefalea se le desencadena tras realizar esfuerzos leves como caminar, pero cuando reposa ese dolor cesa. La intensidad de la cefalea es moderada y con mala respuesta cuando se toma un paracetamol. Además, cuando se manifiesta, no se acompaña de sonofobia o fotofobia y tampoco hay aumento o aparición tras maniobras de valsaba (estornudas, toser, etc).

No es la primera vez que acude a urgencias, ya lleva 3 ocasiones. Siempre que ha acudido a urgencias ha mejorado con el reposo y la toma de analgésicos, pero no le recetan ningún tratamiento preventivo. No obstante, justo antes de esa última visita al médico nota que ese dolor de cabeza progresa y aparece estando en reposo, aumentando de intensidad y con náuseas y vómitos.

Le hacen una exploración neurológica y física que aparentemente muestra resultados normales; sin embargo, los médicos sospechan que podría tratarse de cefalea asociada a enfermedad sistémica, por lo que le hacen un electrocardiograma (técnica para conocer la actividad eléctrica del corazón) y se demuestra una elevación del segmento ST (signo que alerta de infarto de miocardio por estar relacionado con la oclusión de una arteria coronaria).

Inmediatamente, se la traslada a la unidad coronaria con un diagnóstico de infarto agudo de miocardio, hepatitis isquémica y coagulopatía leve asociada y se empieza a aplicar un tratamiento de revascularización con stents farmacoactivos.

Finalmente, le dan de alta pudiendo realizar esfuerzos moderados sin presencia de cefalea, pero deberá tener un seguimiento con el cardiólogo.

Sin embargo, la duda sobre el motivo por el cual sentimos dolor de cabeza no está solventada. Los expertos parten de la base que podría tratase de una forma de dolor referido o de un mecanismo de hipertensión intracraneal. También creen que podría haber una liberación de adenosina, bradiquinina, histamina y serotonina que podrían actuar a nivel intracraneal.

A pesar de que la cefalea cardíaca es poco común, es importante incluir este tipo de cefalea en el diagnóstico diferencial de una cefalea de reciente aparición en personas mayores de 50 años con factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, diabetes y colesterol, entre otros.


Fuente:

  • Ortiz, R. M. (2020, 1 octubre). Cefalea cardíaca: cuando la isquemia miocárdica llega a la consulta del neurólogo | Neurología. Elsevier. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-neurologia-295-articulo-cefalea-cardiaca-cuando-isquemia-miocardica-S0213485319301100?referer=buscador