El café es uno de los temas que más dudas genera entre las personas con migraña. Hay quienes notan que una taza puede desencadenar un ataque, mientras que otras personas lo consumen a diario sin problema o incluso sienten que les ayuda a aliviar algunos síntomas. Entonces, ¿qué dice realmente la ciencia? ¿Es la cafeína enemiga o aliada de la migraña?
Un nuevo artículo científico publicado en 2026 ha revisado la evidencia disponible sobre la relación entre cafeína y migraña. El trabajo analiza 19 estudios con más de un millón de participantes para intentar responder a esta pregunta.
La conclusión principal es clara: la relación entre cafeína y migraña es compleja y depende mucho de la cantidad, los hábitos de consumo y la susceptibilidad individual.
En general, la evidencia sugiere que la cafeína no afecta igual a todas las personas con migraña. El problema no parece estar tanto en un consumo moderado y estable, sino en los excesos o en los cambios bruscos. De hecho, varios estudios no encuentran una relación clara entre un consumo habitual moderado —hasta 3 o 4 tazas al día— y un empeoramiento de la migraña. Sin embargo, sí se observa que un consumo elevado o puntual puede aumentar el riesgo de crisis, especialmente en personas poco habituadas. En estos casos, parece que influye más el “pico” de consumo que el café en sí.
El estudio también destaca un aspecto muy relevante: dejar la cafeína de forma brusca puede provocar dolor de cabeza o incluso desencadenar ataques de migraña en algunas personas. Esto se explica por el síndrome de abstinencia de cafeína, que puede aparecer cuando el organismo está acostumbrado a su consumo y se interrumpe de repente. En estos casos pueden surgir síntomas como dolor de cabeza, cansancio o irritabilidad. Algunos estudios relacionan este fenómeno con las llamadas “migrañas del fin de semana”, que pueden aparecer cuando se retrasa o se reduce de forma importante la toma habitual de café. En consumidores elevados, este tipo de cefalea se ha descrito con bastante frecuencia.
La revisión también incluye estudios genéticos que sugieren una posible asociación entre una mayor predisposición a consumir café y un menor riesgo de migraña, especialmente en el caso de la migraña con aura. Algunos trabajos encuentran reducciones del riesgo entre un 29% y un 47%, pero los propios autores insisten en interpretar estos resultados con cautela, ya que no significa que aumentar el consumo de cafeína prevenga la migraña. Se trata de asociaciones a largo plazo que no reflejan un efecto directo del café en el día a día.
Con toda esta evidencia, la conclusión es que no existe una recomendación general para eliminar el café en todas las personas con migraña. El consumo debe individualizarse según cómo responda cada persona. Si el café parece desencadenar crisis, reducirlo puede ser útil, pero si se tolera bien un consumo moderado y estable, no hay pruebas sólidas de que sea perjudicial. En cualquier caso, los investigadores coinciden en que los excesos y, sobre todo, los cambios bruscos de consumo son los factores que más pueden influir.
En definitiva, la migraña es una enfermedad muy individual. Lo que puede ser un desencadenante para una persona puede no tener ningún efecto en otra. Más que buscar reglas rígidas, la evidencia apunta a la importancia de observar la propia respuesta y mantener hábitos estables, sin cambios bruscos que puedan favorecer una crisis.
FUENTE: Makhlouf, H., Khelifa, H., Batarseh, S., Alfahmi, F., Mansour, A., Awadalla, Y., Abdelmohsen, N., Arabawy, M., Shaheen, O., Kassar, O. (2026, 19 mayo). The impact of caffeine consumption on migraine: a systematic review. BMC Neurology. https://doi.org/10.1186/s12883-026-04955-w
