El pasado 21 de marzo se celebró el Día Internacional de la Cefalea en Racimos, una efeméride que tiene lugar cada año para conmemorar y visibilizar la cefalea en racimos, un tipo de cefalea primaria que provoca un dolor de cabeza unilateral (en la frente, en los ojos o por encima del oído), breve pero intenso y que se acompaña con lagrimeo, enrojecimiento, congestión y/o secreción nasal.

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), 50.000 personas padecen cefalea en racimos (también llamada cefalea de Horton) en España. Aunque no es el tipo de dolor de cabeza más común, representa uno de los dolores de cabeza más invalidantes que existen por su alta intensidad del dolor: penetrante, taladrante, expansivo o pulsátil, atroz, insoportable y con el añadido de que, cuando hay un ataque, no se puede estar en posición de descanso.

Bajo este mismo paraguas de sensaciones, incapacidad e impacto, desde AEMICE nos unimos a la campaña “#MyTwoCHsides” de la European Migraine & Headache Alliance, con el objetivo de dar voz a las personas con cefalea en racimos, para que mostrasen sus dos caras: cuando están bien y cuando están sufriendo una crisis. Mediante el hashtag #MyTwoCHsides, las personas podían compartir a través de redes sociales cómo impacta la cefalea en racimos en su día a día, mostrando cómo son cuando tienen dolor y cuando no.

La cefalea en racimos tarda 5 años en ser diagnosticada

Tal y como comenta el Dr. Pablo Irimia, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (GECSEN), la cefalea en racimos es “uno de los dolores de cabeza menos diagnosticados”. Y es que el retraso diagnóstico de la cefalea en racimos es aproximadamente de 5 años en España.

Pero, además, por si fuera poco, este dolor de cabeza puede cronificarse en un 20% de los casos, lo que conlleva una mayor discapacidad, así como una menor respuesta a los fármacos preventivos.

¿Cómo se trata?

Aunque existen diferentes tratamientos farmacológicos sintomáticos y preventivos de eficacia demostrada, se estima que un 50% de los pacientes con cefalea en racimos no recibe el tratamiento adecuado y que más de un 30% no han tenido acceso al oxígeno como tratamiento de sus crisis. Precisamente, tal y como señala el Dr. Pablo Irimia, “la oxigenoterapia debería ser una de las terapias de elección dada las ventajas que aporta: bajo coste, disminución del consumo de fármacos y ausencia de efectos secundarios”.

Además, recalca, que también existen otros tratamientos preventivos que deben valorarse cuando los pacientes tienen más de dos ataques diarios o periodos de remisión cortos. También cabe destacar la importancia de llevar un estilo de vida saludable, sin alcohol ni tabaco, manteniendo una buena higiene del sueño y evitando las alturas, ya que son aspectos que suelen favorecer o precipitar los ataques.

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Fuente:

  • El retraso en el diagnóstico de la cefalea en racimos roza los 5 años. Redacción Médica. 22 de marzo de 2021. Disponible aquí.