Un grupo de investigadores españoles ha detectado diferencias en la sustancia blanca entre la migraña episódica y la migraña crónica que podrían ser útiles para el pronóstico y el desarrollo de tratamientos para estos tipos de cefalea.

Investigadores de la Universidad de Valladolid (UVa), el Hospital Clínico Universitario de Valladolid y el Instituto de Investigación de Biomedicina de Salamanca (IBSAL) se han unido para analizar imágenes cerebrales que podrían mejorar el estudio de la migraña. Para hacerlo, se procesaron imágenes de resonancia magnética para obtener parámetros cuantitativos y medirlos objetivamente.

La diferencia principal entre la migraña episódica y la migraña crónica es el número de días con crisis de migraña que el paciente tienen al mes. Cuando son menos de 15 días, hablamos de migraña episódica y cuando son 15 días o más al mes se trata de migraña crónica. Sin embargo, es importante tener en cuenta que existe una fase de transición en la que algunos pacientes pasan de la migraña episódica a la crónica y los expertos han identificado, precisamente, un deterioro global de los axones (prolongación del cuerpo de las neuronas) en esta etapa de transición.

En los pacientes con migraña, tanto episódica como crónica, se han observado diferencias en la conectividad estructural del cerebro comparándolos con personas sin migraña. Concretamente, las personas migrañosas tienen conexiones más reforzadas en regiones cerebrales relacionadas con el procesamiento del dolor, como la ínsula, y alguna otra región subcortical, como el tálamo o el hipocampo. En cambio, en el caso de otras conexiones estructurales ocurre lo contrario, los migrañosos presentan una peor conectividad con respecto al grupo de control en otras regiones cerebrales, como algunas zonas del lóbulo temporal.

Además de las diferencias entre migrañosos y no migrañosos, este estudio ha sido el primero en encontrar diferencias cerebrales significativas entre los migrañosos con migraña episódica y migraña crónica. En el análisis de la conectividad estructural, este equipo también ha sido pionero en la tractografía para el tratamiento de la migraña, una técnica que se usa para visualizar los tractos de sustancia blanca o fibras que discurren por el sistema nervioso central a través de una resonancia magnética (RM) del cerebro, lo que permite analizar directamente las conexiones entre regiones de sustancia gris.

¿Por qué es importante este descubrimiento?

Estos resultados permiten conocer cómo puede evolucionar la migraña. La hipótesis planteada por los expertos dice que la migraña crónica puede ser un proceso de mala adaptación plástica, es decir, el cerebro no sufre el deterioro como ocurre con otras enfermedades, como por ejemplo el Alzheimer, sino que se refuerza, por lo que sería importante poder ver como evoluciona esta hipótesis a través de un estudio longitudinal.

Precisamente, las personas con migraña tienen zonas más conectadas entre sí y es probable que eso explique la hipersensibilidad que tienen a determinados estímulos, como la luz, por lo que los autores apuntan a que quizá los medicamentos puedan centrarse en esas zonas hiperconectadas.


Fuente:

  • Planchuelo-Gómez, L., García-Azorín, D., Guerrero, N. L., Aja-Fernández, S., Rodríguez, M., & de Luis-García, R. (2019). Structural connectivity alterations in chronic and episodic migraine: A diffusion magnetic resonance imaging connectomics study. Cephalalgia, 40(4), 367–383. https://doi.org/10.1177/0333102419885392