La migraña es una enfermedad neurológica con mucha incidencia y que impacta directamente en la calidad de vida de las personas que la sufren. En España, más de 5 millones de personas sufren migraña y, de estas, el 80% son mujeres de entre 20 y 40 años, coincidiendo con su edad fértil. A veces, encontrar el tratamiento adecuado que ayude a frenar el dolor es muy complicado, especialmente cuando la crisis de migraña la sufren mujeres embarazadas.

Precisamente, en el caso de las mujeres embarazadas, las opciones terapéuticas farmacológicas se complican y se plantea una compleja situación en la que hacer o no hacer puede traer consecuencias. Por un lado, está el temor a causar un daño al feto, por otro lado, existe la agonía y, sobre todo, el dolor que sufre la madre.

En la mayoría de los tratamientos para la migraña no está establecido el riesgo real en el embarazo, lo cual conlleva a la prescripción de tratamientos poco útiles. Esta tendencia natural a la inacción está influenciada, sin duda, por la limitada evidencia de fármacos permitidos y seguros en el embarazo.

¿Qué opciones terapéuticas tienen las embarazadas?

En primera línea siempre será importante que se mantengan unos buenos hábitos saludables en la rutina diaria: una buena higiene del sueño, alimentación regular, evitar el ayuno, prevenir el sobrepeso, hidratarse correctamente, practicar ejercicio (en la medida que se pueda), etc. Además, también será importante identificar esos alimentos o situaciones que puedan desencadenar crisis de migraña e intentar eliminarlos de nuestra rutina.

Por otro lado, existen otros tratamientos habituales para frenar o evitar crisis de migraña que podrían ser compatibles con el embarazo, sin generar un efecto negativo en la gestación, la madre o el feto. Estos fármacos son:

Analgésicos (Paracetamol) En concreto el Paracetamol, considerados seguros y de uso universal, a pesar de no haberse estudiado su eficacia en migraña y embarazo.
Antiinflamatorios Se usan cuando el paracetamol no ha funcionado. Su uso está recomendado, preferentemente, en el tercer trimestre y hasta la semana 32 de embarazo. No es recomendable para el primer trimestre.
Triptanes Su uso no indica mayor riesgo o evidencia de prematuridad, malformaciones o anomalías en el feto (teratogenicidad), por lo que su utilización esporádica es aceptable.
OAñadir nuevapioides No son muy eficaces como antimigrañosos, por lo que su uso no debería ser considerado inicialmente. Además, los opioides están asociados a numerosas complicaciones tanto en el feto como en la madre: dependencia física y abstinencia, depresión respiratoria del neonato y malformaciones, entre otras. Se recomienda el uso ocasional y esporádico solo cuando otros agentes hubieran fallado en el control del dolor.
Dipirona No se ha demostrado que la exposición del feto en el embarazo aumente el riesgo de anomalías congénitas u otros efectos adversos. Es tan segura como el paracetamol, aunque este fármaco no está aprobado por la FDA.
Antieméticos/«neurolépticos» Su uso está recomendado en el embarazo por su efecto antimigrañoso y en el alivio de síntomas asociados, como monofármaco o combinados con otro analgésico (antiinflamatorios no esteroideos o sumatriptán).
Magnesio Puede utilizarse en la migraña con aura y es capaz de aliviar la fotofobia y fonofobia. Su uso es seguro en el embarazo y no debería utilizarse más allá de 3 días seguidos pues un uso prolongado puede asociarse con hipocalcemia neonatal y osteopenia.
Antihistamínicos Estos agentes pueden aumentar las propiedades de los analgésicos para aliviar el dolor migrañoso, además, no ha mostrado efectos adversos ni teratogénicos en el embarazo y su uso es seguro en esta etapa.
Esteroides Podrían ser beneficiosos en el contexto de una crisis severa, discapacitante y con probable recurrencia, y su uso podría potenciar el efecto de otra terapia. Considerarlo cuando no hay otras opciones y con la advertencia de que su uso no debería ser prescripto más de 6 veces al año en general en este contexto.

 

Con estas diferentes opciones surgen varias oportunidades para utilizar en caso de embarazo. No obstante, decidir las acciones específicas en una crisis migraña en el embarazo es una decisión compleja, donde intervienen múltiples factores. Es cierto que no hay una única opción eficaz universal y los mismos estudios a veces son contradictorios.

La respuesta terapéutica debe ser evaluada en particular, teniendo en cuenta la situación de cada persona, por lo que se debe evaluar el menor riesgo a la vez que se consideran oportunidades. Y es que el dolor debe tratarse eficazmente en todas las circunstancias y estar embarazada no debería ser una excepción.


Fuente

  • Buonanotte, C. F. (2016, 1 octubre). Migraña aguda en embarazo: oportunidades terapéuticas | Neurología Argentina. Elsevier. https://www.elsevier.es/es-revista-neurologia-argentina-301-articulo-migrana-aguda-embarazo-oportunidades-terapeuticas-S1853002816300325