Según la Organización Mundial de la Salud la migraña es la 8ª enfermedad más discapacitante de la humanidad en días de capacidad por años vividos. En nuestro país, más de 5 millones de personas sufren de esta enfermedad neurológica, lo que equivale a un 12% de los españoles, de los cuales la mayoría son mujeres (ocho de cada 10) y jóvenes (entre 20 a 40 años).

Y es que de muchos es sabido que la migraña impacta en nuestro día a día. Tal es su afectación que esta enfermedad neurológica, y en especial su forma crónica, provoca en las personas que la sufren el doble de posibilidades de sufrir depresión, ansiedad y dolor crónico, así como trastornos respiratorios y factores de riesgo cardiovascular.

Actualmente, el tratamiento farmacológico es la opción más extendida y demostrada científicamente para combatir la migraña, pero, ¿hasta qué punto las terapias psicológicas pueden ayudar en la prevención de las crisis de migraña y mitigar los efectos del dolor? Diversos estudios realizados por el National Institute of Health and Care Excellence del Reino Unido apuntan que las intervenciones psicológicas, principalmente las terapias cognitivo-conductuales, podrían ser útiles para las personas con migraña.

La Sociedad Española de Neurología ha repetido en varias ocasiones que la medicina conductual y las terapias de relajación son útiles para los pacientes con migraña porque ayudan a controlar el estrés, uno de los principales desencadenantes de las crisis migrañosas.

Cuando el estrés y la migraña se retroalimentan

Hasta la fecha, diversos estudios se balancean sobre el uso de técnicas psicológicas, como la terapia cognitivo-conductual y la relajación (respiración profunda y la relajación muscular progresiva) para ayudar a controlar el dolor de cabeza. Esto se debe a que el estrés en sí mismo puede desencadenar la migraña, pero, tener migraña severa también causa un estrés importante.

La terapia cognitivo-conductual consiste en utilizar técnicas como el manejo del estrés, la biorretroalimentación y la relajación, para lograr cambiar emociones, pensamientos (cogniciones) y comportamientos (conductas), ayudando así a reducir la intensidad del dolor a través de un cambio en la experiencia del dolor. Esta terapia resulta de gran utilidad para identificar y evitar los desencadenantes del dolor de cabeza para evitar tener ese dolor, aunque obviamente controlarlos todos resulta imposible, ya que existen otros desencadenantes que pueden provocar dolor de cabeza.

En cualquier caso, se ha comprobado que los individuos que se enfrentan al dolor reanudan con brevedad y de forma adaptativa las actividades tanto físicas como sociales mientras que las personas que responden al dolor con ansiedad y evitación entran en un círculo vicioso que mantiene y agrava su situación, dando lugar a un dolor crónico y a discapacidad.

En un estudio sobre la eficacia de la terapia cognitivo-conductual sobre la migraña, se asoció esta técnica con una disminución media del 68% de los dolores de cabeza después de un tratamiento de 12 semanas. Por otro lado, otro estudio sobre la terapia física definió una mejora del 51% en la cefalea en el grupo de relajación y la reducción de la intensidad del dolor varió entre el 16 y el 41% desde el inicio del tratamiento hasta su finalización en los grupos de relajación física. El efecto se mantuvo durante un año.

Por lo tanto y según estos dos estudios, la terapia cognitivo-conductual y la relajación serían capaces de producir una reducción del 49% y del 32%, respectivamente, en la frecuencia de los ataques de migraña.

Así pues, es importante considerar a priori el enfoque o perspectiva de nuestr@ psicológ@, ya que en armonía con lo descrito la perspectiva cognitivo-conductual ha demostrado su efecto positivo sobre el control de la migraña. Ante la duda consulta con tu neurólog@.


Fuente:

  • Cores, N. F. (2020, 22 noviembre). ¿Ayudan las terapias psicológicas y la relajación a la prevención y tratamiento de las migrañas? www.20minutos.es – Últimas Noticias. Disponible aquí.