La pandemia del COVID-19 ha impactado en nuestra vida y en la de muchas personas en todo el mundo. Para protegernos a nosotros mismos y a los que nos rodean, hemos tenido que cambiar rápidamente la forma en que interactuamos y trabajamos con los demás, nuestras rutinas diarias y cómo nos relacionamos con nuestro entorno familiar, laboral y social.

Dª Elena Ruiz de la Torre, vicepresidenta y secretaria de nuestra asociación y Directora Ejecutiva de la European Migraine and Headache Alliance y Simona Sacco, Profesora de Neurología de la Universidad de L’Aquila (Italia), han analizado cómo han actuado los agentes involucrados en el tratamiento de la migraña, como aprovechando tecnologías innovadoras, agilizando la entrega de recetas y trabajando de forma flexible. ¿Ha influido potencialmente en la evolución de la atención y de las políticas relacionadas con la migraña en el futuro?

Según Dª Elena Ruiz, la pandemia de COVID-19 ha afectado a la vida de las personas con migraña. Para las personas con este tipo de cefalea, el estrés emocional puede ser un desencadenante de episodios más frecuentes e intensos. Además, los cambios drásticos en las rutinas diarias y en la alimentación, y la imposibilidad de hacer ejercicio, pueden causar angustia a la vez que desencadenan dolor.

Debido a las restricciones de movilidad impuestas y a la suspensión de la asistencia clínica, los pacientes con migraña se han enfrentado a dificultades para acceder a sus médicos, recoger su medicación e incluso para acudir a urgencias. Estas restricciones también pueden hacer empeorar a los pacientes que ya estaban mejorando la respuesta a sus episodios de migraña. No obstante, algunos especialistas en cefaleas y hospitales se han adaptado para ofrecer consultas a distancia y entregar medicamentos directamente en los domicilios de los pacientes o cerca de las farmacias, de modo que los pacientes puedan seguir recibiendo la asistencia de su enfermedad cuando más lo necesitan. Sin embargo, no todos los países europeos han podido hacerlo.

Por otro lado, la profesora Simona Sacco considera que con la prohibición de las citas presenciales para asuntos médicos no urgentes, los neurólogos y los pacientes se están familiarizando con las consultas virtuales o por teléfono. “El valor de la telemedicina es inestimable”, dice. Y es que permite seguir cuidando a las personas con migraña y reducir las visitas al hospital, lo que ponía a los pacientes en un alto riesgo de contraer COVID-19 y podría suponer una carga adicional para los sistemas de salud, ya desbordados.

Para proteger aún más a los pacientes, a la ciudadanía y a los sistemas de salud, algunos centros sanitarios también están modificando algunos aspectos para que los medicamentos se entreguen directamente a los pacientes o a las farmacias más cercanas, limitando la necesidad de sus desplazamientos.

Tal y como considera Dª Elena, la tecnología puede ayudar a las personas con migraña de muchas maneras: “la telemedicina podría utilizarse para ampliar los servicios médicos y mejorar la eficiencia en el futuro, sobre todo cuando los pacientes se encuentran a lo largo y ancho del país y no pueden acudir fácilmente a los centros médicos”

La tecnología también está jugando un papel esencial en las vidas de aquellos que han tenido que adaptarse al teletrabajo. Las personas con migraña pueden estar experimentando una mejora en la productividad laboral en casa, ya que pueden controlar mejor su entorno en cuanto a iluminación y ruido, y trabajar en horarios flexibles si experimentan un episodio de migraña. También pueden estar menos estresados debido a que evitan el transporte público y el tráfico, y a que tienen más control sobre su propio tiempo.

La realidad es que los pacientes con migraña pueden estar sufriendo de muchas maneras debido a COVID-19, pero hay mucho que podemos aprender en estos tiempos difíciles. Aprovechar las tecnologías innovadoras, agilizar la entrega de prescripciones y explorar el trabajo con horario flexible y desde casa puede ayudarnos a ver el lado positivo de una situación desafiante y promover una evolución aconsejable en el cuidado de la migraña para el futuro.

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