Un equipo formado por especialistas en cefaleas del Hospital Universitario Vall d’Hebrón y su instituto de investigación (VHIR) ha descrito que la presencia de cefaleas en pacientes con COVID-19 se podría asociar a una mejor evolución de la enfermedad.

El dolor de cabeza junto a la pérdida de olfato (anosmia) y la pérdida de gusto (ageusia) son síntomas relacionados directamente con la COVID-19. Durante el estado de alarma, en los primeros meses de la pandemia en nuestro país, muchos hospitales se vieron colapsados obligando a que los pacientes que llegaban a urgencias con síntomas de COVID-19 fuesen atendidos por diferentes especialistas. Este fue el caso del Hospital Universitario Vall d’Hebron en Barcelona. Ante el desconocimiento de la predicción del curso de la enfermedad, el equipo de neurólogos especialistas en cefalea del hospital decidió aprovechar este escenario para definir y describir las características de la cefalea y buscar una asociación entre su aparición y el pronóstico de la COVID-19.

El estudio, publicado en Cephalalgia, analizó los síntomas y la evolución de 130 pacientes con COVID-19 que llegaron a urgencias de Vall d’Hebrón durante tres semanas de marzo y abril y que fueron atendidos por neurólogos.

De todos ellos, 97 (74,6%) presentaron dolor de cabeza, aunque solo un 19,6% tenían una historia clínica de migrañas episódicas previa. En la mayoría, la cefalea era leve o moderada, pero en una cuarta parte de los pacientes, sobre todo mujeres y jóvenes, este dolor era similar al de una migraña. En cambio, en un 21,4% de los pacientes con dolor de cabeza persistente, este era un síntoma inicial de la COVID-19.

En relación a su evolución, los pacientes que presentaron cefalea cuando llegaron a Urgencias, tenían una duración clínica de la COVID-19 aproximadamente de una semana más corta: 24 días en total con los casos de dolor de cabeza; mientras que, en los casos de personas sin cefalea, la duración media de la enfermedad era de unos 31 días. “Parece claro que la presencia de cefalea es un factor de buen pronóstico de la COVID-19 y podría servir para predecir su evolución”, destaca la Dra. Patricia Pozo Rosich, jefa del Grupo de Cefalea y Dolor Neurológico del VHIR, especialista de Neurologia de l’Hospital Universitario Vall d’Hebrón y responsable del Migraine Adaptive Brain Center de Vall d’Hebrón.

¿Por qué la infección por SARS-Cov-2 puede producir dolor de cabeza?

Según los investigadores, una de las hipótesis podría ser que el virus imita la aparición de la migraña, en la cual se genera una fuerte inflamación del sistema trigeminovascular (neuronas en el nervio trigémino que transmiten estímulos nerviosos a los vasos sanguíneos cerebrales) que desencadena el dolor: “Esta inflamación local cercana a las fosas nasales, serviría como sistema inicial de defensa contra el virus, que en las personas con cefalea seria más fuerte”, explica la Dra. Pozo Rosich. “Si los pacientes tienen una mayor respuesta local, se evitaría que el virus produzca una inflamación sistemática grave con la liberación de una tormenta de citocinas”.

En este sentido, se estudiaron los niveles de IL-6, una molécula que, si aparece de forma sistemática, está implicada en la tormenta de citocinas (proceso inmunológico), que en muchas ocasiones provoca la muerte de los pacientes con COVID-19. En el caso de los pacientes con cefalea, se observó que los niveles de IL-6 eran más bajos y que, además, se mantenían estables a lo largo de la enfermedad. “Este hecho apunta a que, en los pacientes con cefalea, la IL-6 se libera con la neuroinflamación local y hace que estas personas no desarrollen tanta inflamación sistemática y, por lo tanto, tengan una mejor evolución de la enfermedad”, añade la doctora.

Esta hipótesis va en consonancia con la relación con la anosmia, ya que el virus actuaria no solo en el epitelio olfativo (epitelio sensorial especializado dentro de la cavidad nasal que está involucrado en el olor) produciendo la pérdida de olfato, sino también en las ramas del nervio del trigémino, más cercano a las fosas nasales por donde entra el virus. En este sentido, los investigadores recalcan que sería necesario estudiar si la sensibilización del sistema trigeminovascular persiste cuando la infección por SARS-CoV-2 desaparece.

No obstante, es importante destacar que el estudio presenta limitaciones al tratarse de una serie hospitalaria que no incluye casos graves ni leves de la enfermedad. Sin embargo, la Dra. Pozo Rosich destaca que “es importante cambiar el concepto de que la cefalea sigue un síntoma poco relevante en pacientes con COVID-19 y, por lo tanto, es necesario estudiar en profundidad su asociación para entender la evolución y mejorar el tratamiento”.


Fuente:

  • Pozo Rosich, P. (2020, 6 noviembre). Un estudi de Vall d’Hebron mostra que la cefalea podria indicar una millor evolució clínica de la COVID-19. Disponible aquí