La COVID-19 ha provocado diferentes efectos en la salud de las personas, tanto para las personas que se han contagiado como los profesionales sanitarios. Entre todos los efectos o síntomas que ha generado este virus encontramos las cefaleas o los dolores de cabeza.

Precisamente, un estudio desarrollado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y el Clínico de Valladolid, ha identificado cuatro tipos de cefaleas asociadas al SARS-CoV-2:

  • Cefalea propia del virus
  • Agravamiento del dolor de cabeza primario
  • Cefalea producida por los equipos de protección individual (EPI)
  • Cefalea relacionada con la tensión emocional

El estudio, que se ha publicado en la revista Headache, se ha basado en delimitar clínicamente las características del dolor de cabeza de una muestra de 112 profesionales sanitarios (médicos, enfermeras, auxiliares y otros profesionales) contagiados por la COVID-19. La mayoría de ellos (74.1%) no tenían antecedentes de dolor de cabeza, el 17,9% tenía antecedentes de migraña y el 7,1% de cefalea tensional.

Uno de los síntomas del coronavirus es la fiebre alta y el dolor de cabeza. De hecho, diversos estudios han evidenciado que muchos pacientes con COVID-19 presentan dolores de cabeza y sin presencia de fiebre.

El Dr. Jesús Porta Etessam, jefe de la sección de Neurología del Hospital Clínico San Carlos e investigador principal del estudio, explica que esta cefalea asociada al virus suele presentarse con gran intensidad y empeora con la actividad física (50.9%) y los movimientos de la cabeza (46.4%) afectando a toda la parte superior o a un lado de la cabeza; incluso puede despertar al paciente por la noche y habitualmente provocar molestia de ruidos y luz.

Aunque el estudio no se ha diseñado para discriminar entre subtipos de dolor de cabeza, ha permitido observar varias causas principales de dolor de cabeza que podrían distinguirse desde una perspectiva fisiológica, lo cual indica diferentes tipos de dolor de cabeza y condiciona el tratamiento en cada paciente.

En el caso de la cefalea propia de la COVID-19, el investigador explica que se procede al “bloqueo anestésico y a los esteroides” para tratar este dolor. Sin embargo, si hablamos de un agravamiento de la cefalea primaria del paciente, se aplican los tratamientos habituales dependiendo de si es una migraña o una cefalea en racimos.

El dolor de cabeza puede explicarse por varios factores, no únicamente por la acción del virus. Los factores psicológicos o el uso de EPI (Equipos de Protección Individual) son aspectos que, según el estudio, pueden influir en el desarrollo de la cefalea. Por ejemplo, los profesionales sanitarios deben llevar equipos EPI para evitar los contagios. Por ello, modificar la manera de llevar las mascarillas y las pantallas protectores, seria suficiente para evitar el dolor.

Por último, para tratar la cefalea por el estrés de la situación, la respuesta está, de momento, en los neuromoduladores. Es importante destacar que, a pesar de que la la mayoría de las cefaleas provocadas por el estrés ceden entre las primeras 24 horas y una semana, algunos pacientes ya han llegado a cronificar este dolor.

Todavía falta mucho para investigar y descubrir sobre la COVID-19 y sus efectos, pero cada hallazgo y descubrimiento es un paso adelante.


Fuente: