¿Puede nuestro estilo de vida influir en la aparición de la migraña? Un reciente estudio publicado en la BMC Public Health aporta nuevas evidencias sobre cómo el sueño, el sedentarismo y la actividad física se relacionan con la aparición de esta enfermedad.
La investigación analizó a más de 480.000 personas del estudio poblacional UK Biobank que no tenían migraña al inicio, y las siguió durante más de 13 años. Durante ese tiempo, más de 4.000 participantes desarrollaron migraña, lo que permitió estudiar qué factores podían influir en su aparición.
En este sentido, el sueño parece tener un papel importante. Las personas con un patrón de descanso considerado saludable —por ejemplo, dormir entre 7 y 8 horas al día— tenían menos probabilidades de desarrollar migraña. En concreto, el riesgo fue hasta un 40% más bajo en comparación con quienes tenían hábitos de sueño menos adecuados.
Por el contrario, el sedentarismo se asoció con un mayor riesgo. Las personas que pasaban más tiempo en actividades sedentarias, como ver la televisión o estar frente al ordenador, presentaban un aumento del riesgo de migraña de alrededor del 23%.
En cuanto a la actividad física, los resultados fueron más complejos. Aunque en algunos análisis parecía tener un efecto protector, esta relación no se mantuvo de forma consistente en todos los casos. Esto sugiere que su papel podría depender de otros factores o de cómo se combina con el sueño y el tiempo sedentario.
De hecho, uno de los aspectos más interesantes del estudio es que analiza estos factores de forma conjunta. El equipo de investigadores observó que la combinación de malos hábitos de sueño y altos niveles de sedentarismo se asociaba con un mayor riesgo de desarrollar migraña, lo que refuerza la idea de que no se trata de factores aislados, sino de un conjunto de hábitos que interactúan entre sí.
Este estudio no demuestra que cambiar estos hábitos vaya a prevenir o curar la migraña, pero sí que nos deja una idea importante: ciertos estilos de vida pueden influir en el riesgo de desarrollar la enfermedad.
Desde AEMICE queremos recordar que la migraña es una enfermedad neurológica compleja, en la que intervienen múltiples factores, muchos de ellos no modificables. Sin embargo, cuidar aspectos como el descanso o reducir el tiempo sedentario puede formar parte de un abordaje global del bienestar.
Pequeños cambios en el día a día pueden tener un impacto mayor de lo que pensamos. Entender la migraña también pasa por entender todo lo que la rodea.
FUENTE: Zhang, L., Xu, Y., Lei, Y., Shan, Z., Huang, Y., Yan, W., Ding, S., Yang, J., Xiao, Z. (2026, 18 marzo). Associations of sleep, sedentary behavior, and physical activity with incident migraine: a prospective cohort study. BMC Public Health. https://doi.org/10.1186/s12889-026-27056-2
