La investigación sobre la migraña no se detiene. Si en los últimos años gran parte de la atención se ha centrado en el CGRP —gracias al desarrollo de nuevos tratamientos preventivos—, ahora un nuevo estudio ha vuelto a poner el foco en otra molécula conocida desde hace décadas: la sustancia P.
Los resultados, publicados recientemente y recogidos en The Lancet, aportan una evidencia muy relevante: la sustancia P puede desencadenar una crisis de migraña en personas que padecen esta enfermedad.
Pero ¿qué significa exactamente esto?
La sustancia P es una molécula presente en nuestro sistema nervioso que participa en la transmisión del dolor y en procesos inflamatorios. Desde hace años se sabía que estaba relacionada con la migraña, especialmente en la activación del sistema trigeminovascular (el sistema nervioso implicado en el dolor característico de la migraña). Sin embargo, hasta ahora no se había demostrado de forma clara que pudiera provocar por sí sola un ataque de migraña.
Este nuevo estudio incluyó a 21 personas con migraña sin aura. En dos sesiones distintas, separadas en el tiempo, recibieron por vía intravenosa sustancia P o una solución placebo. Ni los participantes ni los investigadores sabían qué se administraba en cada momento.
El resultado fue claro: el 81% de las personas desarrolló una crisis de migraña tras recibir sustancia P, frente a solo un 10% tras el placebo. Las crisis aparecieron con rapidez —alrededor de 20 minutos después de la inyección—, cumplían los criterios médicos de migraña y los propios participantes confirmaron que eran muy similares a sus ataques habituales.
Este hallazgo es importante porque demuestra que la sustancia P no solo está “relacionada” con la migraña, sino que puede actuar como desencadenante directo en personas predispuestas. Así, pasa a formar parte del grupo de moléculas que sabemos que pueden iniciar experimentalmente una crisis, como el CGRP o el PACAP.
Surge entonces una pregunta lógica: si la sustancia P es tan relevante, ¿por qué no tenemos tratamientos dirigidos a ella?
Hace más de veinte años se probaron medicamentos que bloqueaban uno de sus principales receptores (una especie de “cerradura” a la que se una la sustancia P para ejercer su efecto), conocido como receptor NK1. Sin embargo, los resultados no fueron concluyentes y esa línea de investigación perdió fuerza. Hoy sabemos que la sustancia P actúa a través de varios mecanismos al mismo tiempo: no solo influye en los vasos sanguíneos, sino que también activa células del sistema inmunitario y favorece la liberación de otras sustancias relacionadas con la inflamación. Es posible que bloquear un único receptor no fuera suficiente para frenar todo el proceso.
Para las personas con migraña, este estudio no supone un cambio inmediato en los tratamientos disponibles. Pero sí refuerza un mensaje fundamental: la migraña es una enfermedad neurológica compleja, con bases biológicas claras y múltiples vías implicadas.
Cada avance en la comprensión de cómo se inicia una crisis acerca a nuevas estrategias terapéuticas, especialmente para quienes no responden a las opciones actuales.
En definitiva, la sustancia P no es la única causa de la migraña, pero parece ser una pieza más —y una pieza importante— en el complejo engranaje que desencadena las crisis. Comprender mejor este engranaje es el camino hacia tratamientos más eficaces y personalizados.
FUENTES:
- Al-Khazali, H., Christensen, R., Melchior, A., Al-Khazali, S., Chaudhry, B., Ashina, M., Ashina, H. (2026, 4 febrero). Substance P Triggers Migraine Attacks without Aura: A Randomised, Double-Blind, Placebo-Controlled, Two-Way Crossover Human Experimental Study. The Lancet. https://doi.org/10.2139/ssrn.6168149
- El Confidencial (2026, 25 febrero). Estudian el cerebro humano y descubren el ‘interruptor’ que provocaría las migrañas. https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2026-02-25/estudio-cerebro-interruptor-migranas-1qrt_4309022/
