Lo que no sabías de la sandía y cómo afecta a tu salud neurológica

por | Ene 30, 2026 | Estilo y Calidad de Vida

Cuando llega el calor, hay sabores que parecen inevitables. La sandía es uno de ellos. Refrescante, dulce y presente en casi todas las mesas durante el verano, se ha consolidado como una de las frutas favoritas en España. De hecho, su consumo —junto al del melón— ha aumentado cerca de un 8,6% entre junio de 2024 y mayo de 2025, según datos recientes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Sin embargo, lo que para muchas personas es sinónimo de frescor y bienestar, para otras puede convertirse en el inicio de un dolor incapacitante.

Aunque la sandía es conocida por su alto contenido en agua y por aportar antioxidantes beneficiosos, diversas investigaciones sugieren que su consumo podría actuar como desencadenante de ataques de migraña. Esta relación está respaldada por estudios científicos que han analizado cómo determinados alimentos influyen en la aparición de las crisis.

Desde hace años se sabe que la alimentación juega un papel relevante en la migraña, aunque los mecanismos exactos no siempre están del todo claros. La evidencia disponible sugiere que algunos alimentos pueden intervenir en procesos clave como la inflamación de las meninges, la dilatación de los vasos sanguíneos o el metabolismo cerebral de la glucosa, todos ellos implicados en el desarrollo del dolor de cabeza.

Un estudio publicado en 2021 en la revista Postgraduate Medicine analizó a más de 3.900 personas con migraña y a más de 1.100 con cefalea tensional para identificar qué alimentos de origen vegetal podían desencadenar dolor de cabeza y cuánto tiempo tardaban en aparecer los síntomas tras su consumo. Los resultados mostraron que aproximadamente el 40% de los participantes con migraña habían experimentado crisis tras ingerir determinados vegetales. Entre ellos, la sandía destacó de forma significativa: el 29,5% de los casos en los que se identificó un desencadenante alimentario estaban relacionados con esta fruta, muy por encima de otras como el maracuyá (3,73%), la naranja (2,01%) o la piña (1,52%).

Asimismo, en 2023, un estudio publicado en European Neurology analizó la respuesta al consumo de sandía en un grupo reducido de personas: 38 participantes con migraña y 38 personas sin antecedentes de esta enfermedad. Tras ingerir una porción de sandía, el 24% de los participantes con migraña desarrollaron dolor de cabeza aproximadamente 2 horas después. Además, en ambos grupos se observó un aumento en los niveles de nitritos en sangre, una sustancia relacionada con la vasodilatación.

Una posible explicación se encuentra en la citrulina, un aminoácido abundante en la sandía que favorece la producción de óxido nítrico, una sustancia implicada en la dilatación de los vasos sanguíneos, un proceso estrechamente vinculado a la migraña. Esto podría explicar por qué, en algunas personas, el consumo de esta fruta se asocia a la aparición del dolor.

Aunque la sandía es un alimento saludable y muy hidratante para la mayoría de la población, en personas con migraña puede actuar como desencadenante. Dado que la respuesta varía de una persona a otra, identificar los alimentos que influyen en las crisis es clave para un mejor control de la enfermedad.

FUENTES: