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La asociación entre migraña y epilepsia no ha sido hasta el momento bien determinada, siendo su relación considerada especulativa. Desde el siglo XIX los investigadores siguen planteando hipótesis que intentan correlacionar estas dos entidades neurológicas, sobre todo con la hipótesis de propagación depresiva (spreading depression) donde se reconoce que en muchos pacientes estos dos desórdenes pueden coexistir. Fuente: http://neurologia.rediris.es/congreso-1/conferencias/cefaleas-10.html
La prevalencia de la migraña en la población es aproximadamente 6% en el hombre y 17% en la mujer. La prevalencia de la epilepsia es de 0,5% a 1% y la frecuencia reportada de migraña en la población epiléptica varía de 8,4% a 23%. La frecuencia de la epilepsia en la migraña va de 1 a 17%. Basado en estos datos no parece conclusiva la relación entre estos dos problemas neurológicos más que una coincidencia. Sin embargo, en un estudio reciente el 3% de pacientes adultos, presentan una convulsión antes o inmediatamente después de una crisis migrañosa con epilepsia. Hay tres grandes interrogantes en cuanto a la comorbilidad de la epilepsia y la migraña: a) Migraepilepsia: dónde la migraña induce a una crisis epiléptica. b) La migraña predispondrá al cerebro a la epileptogenicidad. c) Puede la epilepsia presentarse como una crisis migrañosa.
El diagnóstico para diferenciar una migraña de un síndrome epiléptico es esencialmente clínico, tomando en consideración que existen pacientes que tienen tanto migraña como epilepsia presentando síndromes clínicos que los caracterizan. En la mayoría de los casos, es fácilmente distinguida la migraña de la epilepsia desde el punto de vista clínico, aunque pueden surgir dificultades cuando síntomas occipitales suelen ser similares en ambas condiciones. Diferenciar una migraña basilar de una epilepsia presenta dificultades, ya que alteraciones bruscas de la conciencia y anormalidades electroencefalográficas son reportadas en ambas situaciones.
También los síntomas epigástricos como en la epilepsia del lóbulo temporal puede confundir el concepto de epilepsia abdominal versus crisis de migraña. Los síndromes clínicos de migraña-epilepsia más frecuentes son: 1) Crisis epiléptica inducida por migraña con aura. 2) Epilepsia con crisis no inducida por migraña con aura. 3) Epilepsia debida a lesiones cerebrales con migraña. 4) Epilepsia occipital benigna. 5) Epilepsia rolándica benigna. 6) Migraña maligna relacionada a encefalomiopatía mitocondrial. 7) Crisis migrañosa seguida de una crisis parcial compleja. 8) Hemiplejía alternante de la niñez.
Los cambios electroencefalográficos durante una migraña con aura han sido descritos como descargas posteriores y ondas agudas rítmicas o espigas que guardan gran similitud con una actividad epileptogénica, lo que dificulta la diferenciación con las crisis occipitales menores y únicamente las manifestaciones clínicas pueden separar una de la otra. La teoría de la propagación depresiva que se detiene en el sulcus (surco o hendidura de la corteza cerebral) central de la migraña explica en parte el mecanismo por el cual se producen los hallazgos electroencefalográficos en la migraña. Otros patrones inespecíficos como actividad delta lenta en cuadrantes posteriores que se bloquea con la apertura de los ojos, refleja disfunción de estructuras mesensefálicas implicadas en la migraña basilar.
Las explicaciones neuroquímicas que relacionan la migraña con la epilepsia permanecen a un nivel todavía especulativo y sugieren de alguna forma un estado excitador aumentado de la corteza cerebral con un aumento de liberación de glutamato y una mal función de GABA, llevando a una descarga hipersincrónica neuronal. El exceso de calcio y la disminución del magnesio intracelular contribuyen a una inestabilidad neuronal y una fácil despolarización que pueden llevar a un aura migrañosa o a una convulsión.
En resumen las evidencias clínicas parecen sugerir que la migraña y la epilepsia son dos desórdenes neurológicos fundamentalmente diferentes. Ambos son paroxísticos, con una descarga neuronal excesiva y con una propagación depresiva como una de sus características clásicas. La relación entre estas dos entidades aparentemente son casuales. Sin embargo, se logran identificar síndromes clínicos donde coexisten.
DEPRESIÓN EN ENFERMOS CON EPILEPSIA Y MIGRAÑA. Publicamos un resumen, el artículo completo se puede consultar en la siguiente página: http://www.psiquiatria.tv/bibliopsiquis/bitstream/10401/991/4/psiquiatriacom_2003_7_2_1.pdf
Las epilepsias y las migrañas son enfermedades neurológicas crónicas, con características semejantes: se producen mediante episodios o crisis recurrentes (crisis de epilepsia o de cefalea), en ambas, se presentan, períodos preíctales (auras antes de las crisis como parte de la crisis que comienza), período ictal (la crisis en sí de epilepsia o de cefalea) y períodos interictales o intercrisis, y en los enfermos de ambos grupos, suelen aparecer trastornos psicopatológicos, en el período interictal, entre los que se destaca por su elevada prevalencia la depresión.
La epilepsia, es una enfermedad neurológica de carácter crónico y no transmisible, caracterizada por crisis recurrentes, pero que fue considerada hasta no hace mucho tiempo una enfermedad de la mente y no es hasta 1978 en la Novena Clasificación de Enfermedades Mentales (CIE-9) que comienza a desaparecer de estas clasificaciones de enfermedades para quedar como una enfermedad neurológica. No existen estudios epidemiológicos confiables que indiquen la prevalencia de los trastornos psíquicos en estos enfermos, pero la presencia de los mismos es un hecho innegable. Así, múltiples y variados trastornos psicopatológicos han sido descritos asociados a estos pacientes entre los que se encuentran: trastornos de personalidad, psicosis, trastornos neuropsiquiátricos, pseudocrisis o crisis psicógenas, ansiedad y depresión.
Las cifras de prevalencia de la depresión resultan algo diferentes según los autores y se considera que estas pueden aparecer entre el 20% en las epilepsia focales del lóbulo temporal y alcanzar un 62% en pacientes con crisis parciales complejas de difícil control medicamentoso, aunque una revisión realizada considera que la prevalencia es de un 23%.
Las cefaleas más frecuentes son las tensionales y las migrañas. Los trastornos psicopatológicos (depresión y ansiedad) se asocian principalmente a las cefaleas que tienen un carácter crónico.
En los estudios epidemiológicos realizados, se consideran que en los pacientes que sufren de migraña se dobla el riesgo de la depresión severa, triplica el riesgo de la manía y cuadruplica el riesgo de la ansiedad al compararla con población que no la sufre.
Los criterios de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE) solo consideran epilepsia las crisis de origen cerebral de naturaleza diversa, de tipo recurrentes, originadas por la descarga neuronal excesiva, que no se producen en el curso de una enfermedad aguda encefalitis, enfermedad cerebro-vascular, intoxicación medicamentosa o con agentes externos etc.).
La Clasificación Internacional de la Sociedad Internacional de Cefalea (IHS) divide a estas en primaria o secundaria y dentro de las primarias se encuentra las tensionales, la más frecuente (solo un tercio de los que sufren esta forma de cefalea tienen trastornos depresivos, ansiosos o de otro tipo psiquiátrico), y las vasculares (causadas por alteración de los vasos sanguíneos) entre las que se encuentra la migraña.
Los trastornos afectivos se presentan en aproximadamente la tercera parte de los enfermos que sufren de enfermedades neurológicas como la epilepsia y la migraña, aunque no existen muchos estudios epidemiológicos que muestren la prevalencia de los diferentes trastornos psiquiátricos en estas enfermedades. Hay autores que consideran que la depresión en la epilepsia crónica en el período interictal suele aparecer en el 30% de los pacientes, aunque puede estar el 20 y el 62% según las características de la muestra. Mientras que en la migraña, se considera que una tercera parte de los que la padecen sufren de depresión.
En los enfermos con epilepsia, al igual que en cualquier enfermedad crónica no transmisible, la asociación de un cuadro afectivo de tipo depresivo añade un elemento que afecta considerablemente la calidad de vida, pero además, hay que tener presente el riesgo suicida, el cual está en dependencia de la intensidad de la depresión.
En los enfermos con epilepsia la depresión y los restantes trastornos neuropsiquiátricos han sido vinculados a un conjunto de factores biológicos, psicosociales y medicamentosos que están presentes en estos enfermos y que al presentarse suelen ser factores predisponente.
En los enfermos con migraña las depresiones llegan a ser tres veces mayores en los pacientes con migraña o con cefaleas intensas que en los controles. En personas sin migraña la depresión suele aparecer en un 9%, mientras que se describe que en los que sufren de migraña aparece en un 22%. Es importante ver que la depresión asociada a enfermedades neurológicas crónicas como la epilepsia y la migraña, llevan a que empeore la calidad de vida de estos enfermos, por lo que resulta importante el control de la depresión en estos enfermos.
Conclusiones - En un 30% de los pacientes con epilepsia y migraña aparece depresión. - La depresión es más severa en los pacientes con epilepsia que en los que tienen migraña. - La ansiedad aparece muy elevada en los enfermos con migraña y en específico en las migrañas que se acompañan de otras formas de cefalea. - Hay que atender los problemas afectivos de los enfermos con epilepsia y migraña para lograr una mejor calidad de vida en ellos.
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