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Categoría: Actividades
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Convocamos para el 4 de Octubre un nuevo curso intensivo para pacientes de migraña. Los interesados pueden dirigirse a http://www.asiermerino.com/contacto.php e informarse.

La Pedagogía en neurociencia del dolor va ganando terreno en el afrontamiento del dolor crónico. Hay experiencia positiva con grupos de dolor lumbar crónico y fibromialgia y nuestro grupo está obteniendo excelentes resultados con la migraña.

La Pedagogía no es una terapia. Es Pedagogía. Explicamos a los pacientes el proceso del dolor desde una perspectiva moderna, científica, en términos comprensibles. La comprensión de la trama neuronal de la percepción dolorosa hace que el cerebro gestione las alertas defensivas de un modo más razonable y eso se traduce en menos dolor, menos fármacos y más disponibilidad del individuo para llevar una vida normal.

 

El cerebro migrañoso es un cerebro hipersensible, intolerante, incapaz de habituarse, es decir, tolerar, todo tipo de circunstancias absolutamente irrelevantes. Activa programas defensivos (dolor, intolerancia digestiva y sensorial) en ausencia de un estado que implique una amenaza a la integridad física del cráneo y su contenido. Una crisis de migraña es una falsa alarma, un error, al igual que una reacción alérgica al polen es también una falsa alarma, una activación de la respuesta inflamatoria innecesaria, molesta e incluso peligrosa.

No es el individuo el que activa la respuesta migrañosa. Se limita a padecerla y a tratar de minimizar el sufrimiento y la invalidez.

El paciente migrañoso adopta generalmente un papel pasivo en su afán de aliviar la crisis. Busca el aislamiento y la ayuda del calmante esperando que la tormenta amaine, sin poder influir en ello. Desconoce el origen del problema y todo hace pensar que reside en un organismo alterado, enfermo, anómalo.

Con la Pedagogía hacemos visible el papel del aprendizaje en la génesis de la condición migrañosa y mostramos la posibilidad de modificar la conectividad neuronal que da lugar al encendido de las crisis. El primer paso exige el derribo de un conjunto de expectativas y creencias adquiridas en la crianza de una cultura que las contiene y que pasan desapercibidas para el paciente. El siguiente paso muestra los nuevos conceptos de la Biología del dolor, la perspectiva del organismo, los sistemas de defensa, la trascendencia del aprendizaje, la posibilidad de modificar esas expectativas y creencias que sostienen la condición migrañosa.

No existe un cerebro que no construya hipótesis. Es su destino biológico. No existe tampoco la garantía de que las hipótesis cerebrales sean razonables. Las emociones, especialmente el miedo, hacen que el cerebro atribuya relevancia de amenaza a múltiples estados y condiciones, los famosos desencadenantes.

La crianza, la cultura, sus contenidos, facilita el afloramiento de la dinámica migrañosa, a veces desde edades muy tempranas sin que el paciente sea consciente del proceso de aprendizaje que le ha precedido.

La Pedagogía es una herramienta joven, incipiente, poco conocida, muchas veces despreciada por los profesionales. Sin embargo todos hacen su Pedagogía. Sostener que la migraña es una enfermedad cerebral de origen genético es Pedagogía negativa, desesperanzadora y falsa si desprecia la interacción de la genética con el entorno, reduciéndolo a una lista interminable de estados y agentes y menospreciando absolutamente el valor del aprendizaje al calor de una información sesgada por un alarmismo injustificado.

No se trata de confrontar la Pedagogía en Biología del dolor con las terapias sino con esas otras Pedagogías ocultas, no confesadas pero absolutamente operativas, responsables del estado migrañoso.