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Categoría: Alimentación y dolor de cabeza
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dolor cabezaEl caso de Andrea Henson es de esos que, al conocerse, alegran y enfadan a partes iguales. Tiene 46 años y ha pasado más de la mitad de su vida sufriendo dolores de cabeza incapacitantes que la dejaban postrada en la cama.

Recientemente ha sabido que todos sus problemas podrían haberse evitado fácilmente... si hubiera sabido lo que ocurría. 'Daily Mail' nos informa del desarrollo del caso, del que podemos extraer algunas lecciones.

Andrea, madre de dos hijos, de 18 y 16 años, sabe algo de comida porque tiene un negocio de catering en Lincolnshire, Inglaterra. Nunca asoció su dieta a los dolores, de moderados a severos, que empezaron antes de los treinta años. En una ocasión llegaron a hospitalizarla con lo que parecía una embolia: "Ese fue sin duda el peor episodio. Tuve que hacerme todo tipo de test, punción lumbar y TAC cerebral incluidos. Estaba aterrorizada y vi hasta qué punto pueden doler las migrañas".

Pase sin llamar

Uno de los problemas de este tipo de dolor es que es impredecible. Resulta difícil hacer planes o trabajar, porque en cualquier momento puedes tener que buscar ayuda. Los ataques eran continuos: "A veces eran rápidos y me afectaban a la vista, otras veces arrancaban más despacio, y duraban de uno a tres días". Y no podía dejar todo de lado en su negocio, pero se sentía "exhausta" al ver que año tras año nadie podía hacer absolutamente nada por ella.

Para cumplir las nuevas leyes alimentarias y poder ayudar a sus clientes con intolerancias, se apuntó a un programa de formación y descubrió lo que sucedía

Le mandaron analgésicos en tabletas, que eran muy fuertes y no se podían tomar en grandes dosis. Solo los usaba cuando el dolor era grande, unas cuatro veces al mes. Pero era imposible tomar la decisión correcta, nunca sabes cuáles van a ser los cuatro peores accesos: "Tenía que aguantar y reservar la medicación para cuando realmente la necesitara, o me arriesgaba a quedarme sin nada y sufrir de verdad". Los efectos secundarios se hacían notar y se pasaba el día somnolienta y mareada. No es lo mejor cuando trabajas sirviendo comida en eventos de empresa y bodas.

El empleo, sin embargo, puso a Andrea en la pista de lo que sucedía. Para cumplir las nuevas leyes alimentarias y poder ayudar a sus clientes con intolerancias, se apuntó a un programa de formación para descubrir este tipo de problemas. Aplicó los test a ella misma y su familia y su sorpresa fue absoluta al descubrir que tenía intolerancia a la leche de vaca y al maíz. Ahí estaba la causa de sus dolores semanales.

Intolerancias para todos

Resultó que su marido también tenía problemas, en este caso con el trigo, la leche y las nueces de Brasil. Los hijos tenían intolerancia a la leche de vaca, así que se han quitado muchas complicaciones simplemente pasándose en bloque a la 'leche' de soja. La hija mayor también daba positivo para las ciruelas pasas.

Doce semanas después de eliminar todo eso de la dieta familiar, pudieron reintroducir poco a poco esos alimentos. "Antes de cambiar nuestros hábitos, si mi marido y yo cenábamos fuera teníamos hinchazones dolorosas que nos arruinaban la noche, ahora podemos disfrutar de la comida tranquilamente".

Si tus dolores de cabeza son fuertes y habituales, no te limites a los analgésicos. Ve al médico y asegúrate de que no hay ninguna intolerancia

¿Y los dolores de cabeza? Bajaron de golpe nada más producirse el cambio y prácticamente desaparecieron a las seis semanas. "Asombroso. Fue un enorme alivio poder sacar las pastillas del bolso y confiar en que no las necesitaría más". Su vida "normal" estaba llena de molestias, ahora lo normal para ella es no tenerlas. "El proceso nos ha cambiado la vida a todos, y superar 25 años de migrañas ha sido la guinda del pastel".

¿Cómo saber si es mi problema?

Si tus dolores de cabeza son fuertes y habituales, no te limites a los analgésicos. Ve al médico y asegúrate de que no hay ninguna intolerancia o alergia alimentaria. Comer muchas fuentes de tiramina, presente en alimentos como el vino, el queso, las nueces y algunos pescados ahumados, provoca migrañas a algunas personas. Otras causas pueden ser la falta de magnesio, que puede mejorarse con alimentación y suplementos, y la tensión nerviosa, que puedes evitar huyendo del estrés o con masajes y ejercicios.

Fuente: elconfidencial.com