Este sitio usa cookies para mejorar su experiencia en la web

Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información: Saber más

Acepto

POLITICA DE COOKIES

Cookie es un fichero que se descarga en su ordenador al acceder a determinadas páginas web. Las cookies permiten a una página web, entre otras cosas, almacenar y recuperar información sobre los hábitos de navegación de un usuario o de su equipo y, dependiendo de la información que contengan y de la forma en que utilice su equipo, pueden utilizarse para reconocer al usuario.. El navegador del usuario memoriza cookies en el disco duro solamente durante la sesión actual ocupando un espacio de memoria mínimo y no perjudicando al ordenador. Las cookies no contienen ninguna clase de información personal específica, y la mayoría de las mismas se borran del disco duro al finalizar la sesión de navegador (las denominadas cookies de sesión).

La mayoría de los navegadores aceptan como estándar a las cookies y, con independencia de las mismas, permiten o impiden en los ajustes de seguridad las cookies temporales o memorizadas.

Sin su expreso consentimiento –mediante la activación de las cookies en su navegador–AEPAC no enlazará en las cookies los datos memorizados con sus datos personales proporcionados en el momento del registro o la compra..

¿Qué tipos de cookies utiliza esta página web?

- Cookies técnicas: Son aquéllas que permiten al usuario la navegación a través de una página web, plataforma o aplicación y la utilización de las diferentes opciones o servicios que en ella existan como, por ejemplo, controlar el tráfico y la comunicación de datos, identificar la sesión, acceder a partes de acceso restringido, recordar los elementos que integran un pedido, realizar el proceso de compra de un pedido, realizar la solicitud de inscripción o participación en un evento, utilizar elementos de seguridad durante la navegación, almacenar contenidos para la difusión de videos o sonido o compartir contenidos a través de redes sociales.

- Cookies de personalización: Son aquéllas que permiten al usuario acceder al servicio con algunas características de carácter general predefinidas en función de una serie de criterios en el terminal del usuario como por ejemplo serian el idioma, el tipo de navegador a través del cual accede al servicio, la configuración regional desde donde accede al servicio, etc.

- Cookies de análisis: Son aquéllas que bien tratadas por nosotros o por terceros, nos permiten cuantificar el número de usuarios y así realizar la medición y análisis estadístico de la utilización que hacen los usuarios del servicio ofertado. Para ello se analiza su navegación en nuestra página web con el fin de mejorar la oferta de productos o servicios que le ofrecemos.

- Cookies publicitarias: Son aquéllas que, bien tratadas por nosotros o por terceros, nos permiten gestionar de la forma más eficaz posible la oferta de los espacios publicitarios que hay en la página web, adecuando el contenido del anuncio al contenido del servicio solicitado o al uso que realice de nuestra página web. Para ello podemos analizar sus hábitos de navegación en Internet y podemos mostrarle publicidad relacionada con su perfil de navegación.

- Cookies de publicidad comportamental: Son aquéllas que permiten la gestión, de la forma más eficaz posible, de los espacios publicitarios que, en su caso, el editor haya incluido en una página web, aplicación o plataforma desde la que presta el servicio solicitado. Estas cookies almacenan información del comportamiento de los usuarios obtenida a través de la observación continuada de sus hábitos de navegación, lo que permite desarrollar un perfil específico para mostrar publicidad en función del mismo.

Cookies de terceros: La Web de AEPAC puede utilizar servicios de terceros que, por cuenta de AEPAC, recopilaran información con fines estadísticos, de uso del Site por parte del usuario y para la prestacion de otros servicios relacionados con la actividad del Website y otros servicios de Internet.

En particular, este sitio Web utiliza Google Analytics, un servicio analítico de web prestado por Google, Inc. con domicilio en los Estados Unidos con sede central en 1600 Amphitheatre Parkway, Mountain View, California 94043.  Para la prestación de estos servicios, estos utilizan cookies que recopilan la información, incluida la dirección IP del usuario, que será transmitida, tratada y almacenada por Google en los términos fijados en la Web Google.com. Incluyendo la posible transmisión de dicha información a terceros por razones de exigencia legal o cuando dichos terceros procesen la información por cuenta de Google.

El Usuario acepta expresamente, por la utilización de este Site, el tratamiento de la información recabada en la forma y con los fines anteriormente mencionados. Y asimismo reconoce conocer la posibilidad de rechazar el tratamiento de tales datos o información rechazando el uso de Cookies mediante la selección de la configuración apropiada a tal fin en su navegador. Si bien esta opción de bloqueo de Cookies en su navegador puede no permitirle el uso pleno de todas las funcionalidades del Website.

Puede usted permitir, bloquear o eliminar las cookies instaladas en su equipo mediante la configuración de las opciones del navegador instalado en su ordenador:

Si tiene dudas sobre esta política de cookies, puede contactar con AEPAC en info@dolordecabeza.net

botox-migrana-articulo-300x262Su nombre es toxina botulínica tipo A y, aunque cuando se habla de ella pensamos en celebrities, arrugas y belleza, lo cierto es que el 70 por ciento de la que se utiliza en España se emplea en tratamientos de salud

Migraña crónica

La migraña es un dolor de cabeza pulsátil intenso que empeora con la luz, los ruidos, los olores

y cualquier tipo de ejercicio, y que puede ir acompañado de náuseas y vómitos. Un tercio de los paciente migrañosos tienen aura: síntomas como borrosidad visual con lucecitas, adormecimiento de medio lado del cuerpo o incluso dificultad para articular la palabra durante aproximadamente media hora justo antes del dolor.

Cada crisis dura entre cuatro horas y tres días y es muy incapacitante, porque no permite a quien la padece hacer bien sus tareas y muchas veces ni siquiera levantarse de la cama. De hecho, la Organización Mundial de la Salud ya la considera la octava enfermedad más invalidante para las actividades de la vida diaria.

Se considera 'crónica' cuando el afectado la padece durante un mínimo de 15 días al mes. Las causas son más complicadas, pero el doctor Julio Pascual, director del Área de Gestión Clínica de Neurociencias del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), explica que «las migrañas tienen un importante componente genético y pasan a ser crónicas, en la mayoría de los casos, porque esas mutaciones 'heredadas' revisten en un momento una mayor gravedad. Pero no hay que perder de vista los factores ambientales: sabemos que el abuso de analgésicos como los opioides o los derivados ergóticos quitan el dolor pero producen mucha cefalea de rebote y obligan al paciente a volver a medicarse».

También la depresión, la ansiedad, los cambios del ritmo del sueño y otros factores ayudan a crear este caldo de cultivo que tanto afecta a quienes tienen un cerebro más sensible ante estos estímulos.

25 días de dolor al mes

La prevalencia de la migraña es del 12% de la población y la sufren tres mujeres por cada varón. La crónica afecta al 2% y más de un 80% de esa cifra son mujeres de entre 30 y 50 años, y eso ya es muchísimo para este sector. Como en las anteriores enfermedades, la migraña también afecta más al sexo femenino. ¿El motivo? Las hormonas.

«Aunque no son la causa, sus fluctuaciones son un factor predisponente muy importante. También la genética importa aquí, porque se sabe que hay factores causantes de la migraña vinculados al cromosoma X, y las mujeres tienen, a diferencia de los varones, dos cromosomas X», afirma el doctor no sin antes señalar que, con todo, en la primera década de la vida y por encima de la menopausia la prevalencia de la migraña en ambos sexos es muy parecida.

Inés Rodríguez Iglesias, a sus 55 años, es toda una experta en lidiar con esta enfermedad. Ella empezó a medicarse a los 23 años, pero como efectivamente nada surtía efecto su vida se vio resentida por la enfermedad. «A nivel laboral yo ya iba con miedo a trabajar, me he pasado toda una vida con los calmantes en el bolso, y como es algo diario no puedes quedarte en casa, así que vas medio drogada. Con todo, al moverme sentía como si me reventase la cabeza. Es un dolor horrible porque ni siquiera te deja dormir, ni comer, nada».

El tratamiento de la migraña crónica tiene un abordaje complicado. En primer lugar hay que controlar los factores ambientales (una correcta higiene del sueño, un poco de actividad física a diario y mantenerse en el peso adecuado ayuda).

Farmacológicamente hay dos tratamientos: el de las crisis, que quita el dolor, a base de antiinflamatorios no esteroideos o de triptanes. Y, la piedra angular, que es el preventivo, que evita que las crisis se pongan en marcha. «No tenemos un tratamiento preventivo ideal, pero si algunos que bajan la frecuencia y la intensidad del dolor. Son fármacos orales como los betabloqueantes y el topiramato y en más de la mitad de los pacientes controlan perfectamente el cuadro clínico. Para los que no respondan a esta y a otras alternativas ya utilizamos las infiltraciones alrededor de la cabeza con toxina botulínica, que sirve con éxito a un 70% de los afectados con una reducción a la mitad de las crisis y una espectacular bajada en su severidad, con lo que pueden controlar ese dolor -causado por un péptido (CGRP) que suelta el trigémino y que dilata e inflama las arterias que recubren la cabeza- fácilmente con antiinflamatorios», explica el doctor.

El efecto de la toxina es también en este caso transitorio y los ciclos de infiltraciones, sin bajar de los tres meses, se van individualizando un poco dependiendo de las necesidades del paciente.

En el año de su veinte aniversario y en España, la toxina botulínica tipo A está aprobada para diferentes trastornos médicos, como el blefarospasmo, el espasmo hemifacial, la distonía cervical, las distonías focales, la espasticidad focal asociada a deformidad dinámica de pie equino en niños de 2 años o más con parálisis cerebral infantil, la espasticidad post-ictus de mano y muñeca en adultos, la hiperhidrosis axilar primaria, la profilaxis de la cefalea en adultos con migraña crónica, el tratamiento de la incontinencia urinaria por hiperactividad neurogénica del detrusor y, desde hace apenas dos meses, el tratamiento de la vejiga hiperactiva idiopática en pacientes adultos con síntomas de incontinencia urinaria, urgencia y que han tenido una respuesta inadecuada o no toleran la medicación anticolinérgica.

Los éxitos obtenidos con esta toxina en todas ellas, sobre todo por la mejoría de pacientes refractarios hasta ahora a otros tratamientos, hacen que los expertos no solo estén satisfechos, sino a la espera de que en un futuro abarque más patologías y vaya mejorando en su especificidad. Mejor están aún los pacientes, que han visto en ella una esperanza y un modo de recobrar sus vidas. Como ejemplo, Salud Revista.es pone cara a tres de las enfermedades que ya se tratan con toxina botulínica tipo A.

El espasmo hemifacial

El espasmo hemifacial es una enfermedad que se caracteriza porque se contraen algunos músculos de la cara y eso produce dolor, deformidad en el gesto y mucha asimetría en la expresión. Puede deberse a causas desconocidas o ser secundario a otras enfermedades, como la parálisis facial. En este último caso puede además haber alteraciones del gusto, lagrimeo, se afectan músculos que impiden cerrar bien el ojo.

La prevalencia de la parálisis es de 24 casos nuevos al año por cada 100.000 habitantes y su aparición es factible a cualquier edad. Tanto la parálisis como el espasmo son más frecuentes en adultos, sin embargo la primera está también muy extendida en la población infantil. Lo 'bueno' (entendido entre comillas) de ésta es que cuando es idiopática, Parálisis de Bell, el paciente se recupera totalmente en un 70% de los casos, pero hay un 30% que sufre secuelas y una de ellas puede ser el espasmo hemifacial.

«El hecho de no reconocer tu propia cara porque el espasmo te la deforma causa un efecto muy importante en el paciente y eso muchas veces conduce al aislamiento social», explica la doctora Susana Moraleda, especialista en Medicina Física y rehabilitación del Hospital Universitario de La Paz (Madrid). Carmen Sánchez Berra, paciente afectada por un espasmo hemifacial desde hace 46 años, reafirma sus palabras: «Rehúyes encontrarte con la gente porque vienen a verte pensando que van al circo a ver un mono».

Antes de que se aprobase el uso de la toxina botulínica, para tratar estas afecciones se usaban técnicas de fisioterapia, fundamentalmente de relajación. «No había gran cosa. La toxina ha supuesto una auténtica revolución en este tipo de patología porque ayuda mucho. Es un complemento, no un tratamiento único porque tiene más eficacia con reeducación, pero actúa sobre el músculo responsable del espasmo con lo que le obliga a relajarse», afirma la doctora Moraleda.

En el caso del tratamiento con toxina botulínica, esta se administra casi siempre en adultos, en estas patologías concretas, pero como uso compasivo se puede utilizar en niños cuando sea necesario, sobre todo si les produce afectación dolorosa de la cara. La toxina se infiltra en el músculo afectado y origina lo que se llama una denervación química, o sea impedir que se liberen ciertas sustancias que son las responsables de la contracción del músculo.

Si hablamos de contraindicaciones, las únicas se dan o en el embarazo, como en la mayor parte de los fármacos no se administra mientras dura, o si hubiera una alergia a la toxina. Con respecto al efecto hay que saber que no es inmediato, tarda unos días en actuar, y dura entre tres y seis meses. De ahí que las infiltraciones sean periódicas.

Escuchar lindezas como 'Mari Carmen, la de la cara torcida', ver las imitaciones gestuales de los niños y que alguna conocida le dijera «qué guapo es tu marido, ya decía yo que a quién había salido el niño» son solo algunos de los episodios por los que ha tenido que pasar Carmen.

Ella acababa de hacerse novia del que fuera su marido cuando, tras una desafortunada operación de oído tras la cual quedó además sorda, vio los efectos del espasmo: «Cuando me levanté y me vi la cara ante el espejo me agarré con fuerza al lavabo y me dije: 'Esto no va a poder contigo'», recuerda. Aunque con 46 años de retraso, Carmen comienza ahora a vivir mejor, tras haber pasado no solo por los comentarios de alguna gente, sino por el dolor, porque un ojo se le quedaba abierto y no lo podía cerrar y entonces le lloraba todo el día, o porque cualquier luz la molestaba -de hecho aún hoy se resiste a ir al cine porque para ella es «un suplicio»-. Pero como dice: «Si con mi testimonio ayudo a que la gente sepa que hay una esperanza, perfecto. Cuanto menos se sufra, mejor».

Vejiga hiperactiva

La vejiga hiperactiva es un trastorno del aparato urinario con alta prevalencia en la mujer. La paciente nota una sensación de urgencia por orinar, acompañada de un aumento de la frecuencia. La sensación de urgencia puede ir acompañada de incontinencia también de urgencia. Este tipo de incontinencia urinaria es diferente a la de esfuerzo. «La paciente con vejiga hiperactiva y con incontinencia urinaria de urgencia se acostumbra a ir al baño con mayor frecuencia para evitar llegar a tener esa sensación de urgencia, aunque luego es posible que la micción sea muy escasa», matiza la doctora Montserrat Espuña, jefa de la Unidad de Uroginecología en el Instituto de Ginecología y Obstetricia del Hospital Clínic de Barcelona.

No solo en mayores

La causa de esta disfunción puede ser una enfermedad neurológica, pero en la mayoría de casos no se identifica a una causa y se conoce como 'vejiga hiperactiva idiopática', y es justamente para esta última para la que se acaba de aprobar el tratamiento con toxina.

Esta dolencia puede afectar a personas de cualquier edad, aunque antes de los 40 años lo hace en una proporción muy baja, pero no debe asociarse a una enfermedad de gente mayor. «Tengo pacientes de menos de 20 años con este problema. Eso sí, la prevalencia aumenta con la edad y a partir de los 70 se estima que una de cada cuatro mujeres tiene una vejiga hiperactiva», indica Espuña.

Aunque no reviste gravedad, el impacto en la vida de las pacientes es muy importante, ya que les condiciona su plan diario. Quienes la padecen salen de casa con un itinerario más o menos fijo por el que ya saben dónde pueden encontrar lavabos. Cuando deben afrontar una actividad que no es la habitual esta situación les genera ansiedad.

«En los estudios que se ha evaluado el impacto en la calidad de vida, se observa que afecta también en las relaciones sociales, ya que ellos mismos se retraen con mucha frecuencia ante ciertas actividades físicas como salir a pasear, viajar, etc. En estos pacientes algo tan simple como ir al cine o al teatro puede ser un problema, buscarán asientos de pasillo por si han de salir al lavabo. También puede haber escapes involuntarios durante las relaciones sexuales, lo cual puede tener un gran impacto en la autoestima del paciente», explica la doctora.

La esperanza de Meravelles

Meravelles González conoce bien este tema. Ella tenía una incontinencia mixta, de esfuerzo y de urgencia. La primera se corrigió en su momento quirúrgicamente, pero la segunda no ha cedido ante ningún tratamiento, por eso ahora está en lista de espera para poder optar a las inyecciones de toxina botulínica.

Cuenta Meravelles que, sea por la causa que sea, ha padecido incontinencia urinaria durante muchísimos años -actualmente tiene 58- y que esta le afecta para todo. «Tienes que pensar que con la vejiga hiperactiva yo puedo estar tranquilamente hablando contigo y no tener ningún deseo de ir al baño y, a los dos segundos, tener una urgencia y necesitar salir corriendo. Eso te hace sentir muy insegura», explica. Ella ya ha pasado por todos los tratamientos posibles: «Ni la fisioterapia con biofeedback y electrosimulación, ni los fármacos anticolinérgicos, que me dejan mucha sequedad de boca y otros efectos secundarios que no ayudan, nada. Pero igual con la toxina botulínica.», declara ilusionada ante la posibilidad de que sea esta la solución.

El tratamiento inicial de una paciente con vejiga hiperactiva se basa en la combinación de tres opciones terapéuticas. La primera es hacer un cambio en el estilo de vida, en el que el paciente debe controlar el peso y el tipo de bebidas: «Se les aconseja restringir la ingesta líquida a un litro y no deben tomar café o bebidas excitantes». A esto se añade una terapia conductual, en la que se les recomienda que vayan al baño, no cuando tengan ganas , ya que entonces aparece la urgencia, sino cada cierto tiempo (cada hora o cada dos horas). Es lo que se llaman micciones programadas. Las sesiones de fisioterapia con biofeedback y electrosimulación son otra opción terapéutica y el tratamiento farmacológico con los anticolinérgicos, mencionados antes por Meravelles. «La respuesta a este tratamiento es muy buena en algunos pacientes, en otros moderada, pero para otros prácticamente nula. Es en estos donde estaría indicada una segunda línea de tratamiento basada en la toxina botulínica, y digo segunda porque no se plantearía en ningún momento en un primer nivel de un paciente con vejiga hiperactiva idiopática», matiza la especialista. Llegados a este punto, el médico puede indicar el tratamiento. La toxina se inyecta en la pared de la vejiga y su función será frenar la hiperactividad del músculo detrusor, de forma que evita en cierto modo que este se contraiga con tanta frecuencia.

Fuente: lasprovincias.es 13.03.14

escronicos barometro 2016

banner-socios


Conecta con nosotros:facebook   twitter  youtube  

banner Socio

Copyright © 2018 Dolor de Cabeza - Asociación Española de Pacientes con Cefalea (AEPAC). Todos los derechos reservados.
Joomla! es software libre, liberado bajo la GNU General Public License.

 michaelhandtasches